El protector solar corporal protege la piel de los rayos UV, previene manchas, quemaduras y el envejecimiento prematuro causado por la exposición solar diaria. Su uso es necesario todos los días, incluso en días nublados, ya que los rayos UV atraviesan las nubes y están presentes durante todo el año.
Los rayos UVA contribuyen al envejecimiento prematuro y las manchas, mientras que los UVB son los responsables de las quemaduras solares. Incorporar un protector solar corporal en tu rutina diaria ayuda a reducir estos efectos y mantener la piel protegida a largo plazo.
Para elegir el protector solar corporal adecuado, tené en cuenta tres factores: el FPS, tu tipo de piel y el nivel de exposición al sol.
El FPS (Factor de Protección Solar) indica el nivel de protección frente a los rayos UVB. Un FPS 30 filtra aproximadamente el 97% de la radiación UVB, mientras que un FPS 50 brinda una protección mayor, recomendada para exposiciones más intensas.
Según tu nivel de exposición, podés elegir:
También podés elegir según la textura y el tipo de fórmula:
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Para una protección efectiva, es importante aplicar el protector solar corporal de forma correcta en tu rutina diaria.
Usarlo correctamente todos los días es clave para mantener la piel protegida y en mejores condiciones a largo plazo.
La línea Natura Solar ofrece protectores solares corporales desarrollados para distintos tipos de piel y niveles de exposición. Sus fórmulas combinan protección frente a los rayos UVA y UVB con activos que ayudan a mantener la hidratación de la piel durante el día.
Podés encontrar opciones como protectores resistentes al agua, de toque seco y fórmulas hidratantes que se adaptan a tu rutina diaria y a tus actividades al aire libre.
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Para el uso diario y exposiciones moderadas, un protector solar con FPS 30 o superior es suficiente para mantener la piel protegida.
Para actividades al aire libre, playa, pileta o deportes prolongados, optá por fórmulas resistentes al agua con FPS 50 o 50+, ya que mantienen su efectividad después de nadar o transpirar.
El mejor protector solar corporal es el que se adapta a tu tipo de piel. Si tenés piel grasa, las fórmulas de toque seco o textura ligera son las más adecuadas.
Si tenés piel seca, las opciones hidratantes ayudan a mantener la piel nutrida mientras la protegen. Para piel sensible, priorizá fórmulas suaves con filtros físicos o minerales.
Aplicá el protector solar corporal sobre la piel limpia y seca, 15 a 20 minutos antes de salir o de la exposición al sol. Usá una cantidad generosa para cubrir todas las zonas expuestas del cuerpo de forma uniforme.
No olvides cubrir zonas como orejas, cuello, empeines y manos, que suelen quedar expuestas. Reaplicá cada dos horas, o después de nadar, transpirar o secarte con una toalla.
Los rayos UV (ultravioleta) son una forma de radiación solar presente todos los días, incluso en días nublados. Se dividen en dos tipos principales que afectan la piel de forma diferente.
Los rayos UVA penetran más profundo en la piel y contribuyen al envejecimiento prematuro y la aparición de manchas. Los rayos UVB actúan en las capas más superficiales y son los responsables de las quemaduras solares y el daño visible por exposición al sol.
Usar un protector solar corporal de amplio espectro ayuda a proteger la piel frente a ambos tipos de radiación.
El FPS (Factor de Protección Solar) indica el nivel de protección frente a los rayos UVB. Un FPS 30 filtra aproximadamente el 97% de la radiación UVB, mientras que un FPS 50 filtra alrededor del 98% y el FPS 50+ ofrece la protección más alta disponible.
Para el uso diario, elegí FPS 30 o superior. Para exposiciones intensas como playa, pileta o actividades al aire libre prolongadas, optá por FPS 50 o 50+.
Sí, se recomienda usar protector solar corporal todos los días, incluso en días nublados o en interiores, ya que los rayos UV atraviesan las nubes y están presentes durante todo el año.
Su uso diario ayuda a prevenir manchas, quemaduras y el envejecimiento prematuro causado por la exposición solar acumulada.
El protector solar actúa mediante filtros químicos que absorben la radiación UV antes de que llegue a la piel. El bloqueador solar, en cambio, utiliza filtros físicos o minerales que reflejan los rayos UV como una barrera.
Hoy en día, muchas fórmulas combinan ambos tipos de filtros para ofrecer una protección más completa frente a los rayos UVA y UVB en el uso diario.
Durante el embarazo, se recomienda elegir protectores solares corporales con filtros físicos o minerales, como dióxido de titanio o óxido de zinc, considerados más seguros para piel sensible.
Ante dudas específicas sobre ingredientes o fórmulas, es importante consultar con un profesional de la salud para elegir la opción más adecuada.