del lacio al crespo, cada tipo de cabello tiene su belleza. en Natura, encontrás los mejores productos para todos ellos. ¿querés saber más sobre cómo cuidar de tus fibras capilares? continuá leyendo y transformá tu cabello.
cada tipo de cabello posee características distintas y únicas. la textura, el volumen y el brillo cambian según la curvatura de cada hebra, abriendo un mundo de posibilidades para su cuidado
¿estás listo para explorar las singularidades de cada tipo? vamos juntos a descubrir sus necesidades y definir la rutina capilar más adecuada para tu cabello.
curvaturas lacias: el tipo de cabello lacio puede variar de fino a grueso, pero generalmente tiene menos volumen
tienden a acumular oleosidad con mayor facilidad, ya que los aceites naturales del cuero cabelludo se distribuyen rápidamente a lo largo de las fibras capilares
curvaturas onduladas: el cabello ondulado presenta hebras con curvaturas en forma de "S" menos marcadas que en el cabello rizado. tiene una textura que varía entre fina y gruesa, con tendencia a tener raíces más lisas y puntas más definidas
este tipo de cabello necesita productos que equilibren la hidratación y ayuden a definir las ondas sin aportar peso
curvaturas crespas: conocidos por tener las fibras capilares muy onduladas desde la raíz, los tipos de cabello crespo poseen una curvatura intensa que dificulta la distribución de los aceites naturales a lo largo de la fibra capilar
necesita cuidados especiales para mantener la hidratación y evitar la rotura
curvaturas rizadas: por otro lado, el tipo de cabello rizado, suele tener hebras más secas y con bastante volumen
este tipo de cabello requiere hidratación constante para mantener los rizos saludables y definidos.
después de explorar las necesidades específicas de los diferentes tipos de cabello, es esencial recordar que existen tratamientos capilares generales que sirven para todos los tipos de cabello
estos son fundamentales para mantener los cuidados con el cabello, independientemente de la curvatura
la hidratación es esencial, tanto interna como externamente. tomá bastante agua y usá productos hidratantes adecuados a tu tipo de cabello
evitá el calor excesivo de herramientas como secadores y planchas. por último, protegé tu cabello de los daños causados por el sol y el viento, usando accesorios o productos con protección UV.