El cabello es una de las características más destacadas de una persona y reflejan no solo su identidad, estética y belleza, sino que hablan también de su salud.
Si notás cambios en la textura, una sensación de fragilidad al tocar el mechón o quiebres al peinarte, es recomendable analizar qué factores pueden estar afectando la salud del cabello y originando este cuadro.
El aspecto de los cabellos es una preocupación recurrente: cómo mantenerlos hidratados, con brillo y movimiento. Sin embargo, si la salud de la fibra está debilitada, los cabellos frágiles y quebradizos pueden desprenderse desde la raíz o partirse a lo largo de la fibra.
En Natura creemos que los cuidados capilares pasan por el tratamiento y la recuperación del cabello frágil, desde la raíz hasta las puntas. Para ello, es necesario determinar qué tipo de problema está experimentando tu pelo: caída o fragilidad del cabello.
Una de las recomendaciones para entender la diferencia entre un proceso de degradación del pelo y otro, es observar los cabellos que quedan en tu cepillo.
Otra manera de identificar si el cabello está cayendo en exceso es observar la cantidad de pelos en la almohada al despertarse o durante el lavado.
Una rutina de reparación y fortalecimiento es esencial para regenerar la fibra capilar dañada y cambiar los hábitos que siguen debilitando tu cabello.
Para esta rutina capilar dedicada al cabello frágil y con puntas abiertas, podés elegir entre las líneas de Natura: Ekos, Lumina y Tododia, que aportan los nutrientes específicos para tu necesidad.
Los hábitos que debés cambiar para fortalecer el cabello incluyen no se limitan a añadir algunas acciones, sino que exigen una conciencia de que distintos factores influyen en el crecimiento y la salud del cabello.
Las líneas de Natura Cabellos ofrecen tratamientos específicos para cada necesidad capilar: fortalecimiento, nutrición, hidratación o reparación. Elegí tu rutina para el cabello dañado y cuidá tu pelo con productos de calidad.
El diagnóstico de un profesional de salud mostrará cuáles son los tratamientos más intensivos y las causas de la caída.
El primer paso para diferenciar lo que ocurre en tu cabello es observar dónde se rompe y cómo luce cuando se desprende.
Si ves hebras completas con una pequeña bolita blanca en la punta, se trata de caída desde la raíz. Si, en cambio, recoges fragmentos cortos, sin bulbo, y notas que el cabello se parte en la mitad o en las puntas, entonces es quiebre por debilidad o daño de la fibra.
Para el cabello quebradizo suele hacer falta equilibrio entre hidratación y reconstrucción, pero si la fibra está muy debilitada, la reconstrucción es clave: rellena la queratina perdida, refuerza la estructura y reduce la rotura.
La hidratación entra en juego para devolver flexibilidad, brillo y suavidad, evitando que el cabello quede rígido y más frágil.
Para evitar que el cabello se quiebre al peinarlo o secarlo, es clave tratar la fibra con suavidad y usar técnicas y productos que minimicen el estrés mecánico y térmico. A continuación, algunas recomendaciones prácticas que puedes aplicar en tu rutina diaria.